Presentación

logoriet jpg horizontalLa frontera luso-española, que se extiende a lo largo de 1.234 km, entre la desembocadura del Miño y la del Guadiana, es la más estable, la más antigua, la más extensa y la más dinámica de toda la Unión Europea.

Tradicionalmente, las fronteras han sido elementos de debilidad para el desarrollo del territorio. Sin embargo, la frontera dejó de ser una barrera real y se redujo a una dimensión administrativa, que en muchos casos, no corresponde a la realidad de las relaciones entre los dos lados. El objetivo de la Cohesión Territorial, consagrada, desde 2007, en el Tratado de Lisboa, refuerza el papel de cooperación transfronteriza en la construcción de territorios y de políticas orientadas a la calidad de vida del ciudadano más allá de las fronteras.

La diversidad de cuestiones y necesidades derivadas de la intervención en el territorio, en el sentido de promover el desarrollo y la calidad de vida del ciudadano, implican la co-existencia de diferentes niveles, estructuras y modelos de intervención política. El contexto de la perspectiva territorial, con el propósito de contribuir al objetivo de desarrollo sostenible y equilibrado, a través del refuerzo de la cohesión económica, social y territorial acordado en la Unión Europea y su materialización de forma armoniosa en los diversos territorios, pone énfasis en la coordinación de políticas, áreas, agentes de planificación y gestión de territorio, de recursos e de servicios. Los territorios de frontera son los laboratorios reales en los que las políticas de cohesión territorial pueden inferir y testar soluciones.

La cooperación transfronteriza ya experimentó ser un instrumento altamente benéfico para la promoción de desarrollo y de la cohesión económica y social. La Cooperación ha sido uno de los principales instrumentos de construcción europea, además, un nuevo modelo de cooperación se está desarrollando: La Cooperación Transfronteriza de Segunda Generación.

La Cooperación Transfronteriza de Segunda Generación o la Cooperación de Proximidad va más allá de la cooperación institucional, contribuyendo para demostrar que un nuevo modelo de ciudadanía es posible. Desde su comienzo, el proyecto europeo ha trabajado en la cohesión territorial y el desarrollo armónico de los Estados miembros. Sin embargo, a pesar de todos los éxitos obtenidos, existen todavía muchas dificultades que se reflejan en la vida cotidiana de los ciudadanos, en especial de los de la frontera. Estas dificultades constituyen la principal barrera para superar.

Las entidades que trabajan en la frontera entre Portugal y España son conscientes de que la cooperación transfronteriza es determinante en el desarrollo local y regional, en especial de los territorios fronterizos.

Muchos de los desafíos están planteados en el nuevo periodo de programación, 2014 - 2020, y en las oportunidades que conlleva la Cooperación de Segunda Generación. Estas entidades establecen una red de cooperación que refuerza la intervención, promoción y cooperación local, regional, nacional y europea, contribuyendo así al objetivo final de mejorar la calidad de vida de los ciudadanos.

En este contexto, las entidades que subscriben esta Carta Fundacional están empeñadas en articular una reflexión y actuación tanto con los gobiernos y autoridades regionales, gobiernos nacionales de España y Portugal, como con la Comisión Europea.

Con este fin se constituye la RED IBÉRICA DE ENTIDADES TRANSFRONTERIZAS DE COOPERACIÓN.